Nicolas Poussin – Destruction of the Temple of Jerusalem
Ubicación: Museum of Art History, Vienna (Kunsthistorisches Museum).
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El espacio inmediato está lleno de figuras humanas en pleno movimiento: algunos luchan, otros huyen, y otros parecen participar activamente en la destrucción. Se distinguen soldados armados, identificables por sus cascos y armaduras, que interactúan con civiles vestidos con ropas variadas. La paleta de colores es rica y vibrante, pero dominada por tonos cálidos – rojos, amarillos y ocres – que intensifican la sensación de agitación y conflicto.
La composición es dinámica; las figuras se entrelazan y superponen, creando una impresión de desorden controlado. Un grupo de músicos, montados a caballo, destaca en el centro del cuadro, su presencia aparentemente indiferente o incluso festiva frente al contexto de destrucción que les rodea. Esta yuxtaposición genera una tensión intrigante: ¿celebran la victoria, se burlan de la desgracia ajena, o simplemente son espectadores pasivos de un evento trascendental?
El autor ha prestado especial atención a los detalles anatómicos y a las expresiones faciales de las figuras, transmitiendo una amplia gama de emociones – miedo, ira, desesperación, triunfo. La luz incide dramáticamente sobre ciertas áreas, resaltando la musculatura de los combatientes y acentuando el contraste entre la claridad de algunos personajes y la penumbra que envuelve a otros.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, religión, violencia y decadencia. La destrucción del edificio sugiere una pérdida irreparable, quizás el fin de una era o un sistema de creencias. La presencia de los músicos podría interpretarse como una crítica a la frivolidad humana frente al sufrimiento, o como una representación de cómo la guerra puede ser convertida en espectáculo. El contraste entre los soldados y los civiles plantea interrogantes sobre la legitimidad del conflicto y las consecuencias para la población civil. En general, el cuadro evoca un sentimiento de tragedia y pérdida, invitando a la reflexión sobre la naturaleza destructiva de la humanidad y la fragilidad de las instituciones humanas.