Fra Bartolommeo – 37140
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En primer plano, una mujer, presumiblemente María, está envuelta en un manto azul intenso que contrasta con la palidez de su rostro y el tono terroso del hombre a su lado, José. Su mirada es introspectiva, casi melancólica, dirigida hacia abajo, como absorta en sus pensamientos. El hombre, sentado sobre una estructura tosca, parece protegerla con su presencia, aunque su expresión es severa y distante. A los pies de ambos, un niño desnudo reposa plácidamente, símbolo de inocencia y vulnerabilidad. Una figura adicional, situada a la izquierda, se inclina hacia María, extendiendo una mano en un gesto ambiguo que podría interpretarse como ofrecimiento o bendición. Una cuarta figura femenina, ubicada detrás de la columna, observa la escena con una expresión serena y contemplativa.
El paisaje que se extiende tras las figuras es notable por su perspectiva aérea, donde los tonos azules se intensifican a medida que el ojo avanza hacia el horizonte. Un cuerpo de agua serpentea entre colinas suaves, creando una sensación de profundidad y quietud. Un árbol solitario, con su copa frondosa, destaca en la línea del horizonte, funcionando como un punto focal visual.
La iluminación es uniforme y difusa, sin sombras marcadas, lo que contribuye a crear una atmósfera de serenidad y trascendencia. El uso del color es simbólico: el azul asociado a la Virgen María, el rojo en la vestimenta de la figura masculina de la izquierda, y los tonos terrosos que dominan las ropas de José.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la maternidad, la protección, la fe y la contemplación. La postura de María sugiere una carga emocional profunda, mientras que la presencia de José transmite un sentido de responsabilidad y deber. La figura del niño representa la esperanza y el futuro. El paisaje, con su serenidad y belleza natural, evoca un contexto divino y eterno. La disposición vertical de los elementos refuerza la idea de una conexión entre lo terrenal y lo celestial. La ambigüedad en el gesto de la figura masculina a la izquierda invita a múltiples interpretaciones sobre su papel dentro de esta narrativa religiosa.