Italy – #51908
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En esta composición vertical, la atención se centra inmediatamente en una figura crucificada que domina el espacio central. El cuerpo, representado con un cierto idealismo y palidez, pende de una cruz de madera robusta. Sobre ella, una inscripción latina – I.N.R.I. – señala su identidad. La luz dorada que emana del fondo resalta la figura principal, otorgándole una aura casi divina.
Alrededor de Cristo, se observa un grupo heterogéneo de personajes. A ambos lados de la cruz, figuras con halos circulares parecen contemplar la escena con expresiones variadas: dolor, consternación y resignación son legibles en sus rostros. La disposición no es uniforme; algunos parecen inclinarse hacia adelante, otros observan desde una distancia prudente. La paleta cromática se concentra en tonos terrosos y ocres, acentuados por el rojo intenso de la vestimenta de una figura a la derecha, que aporta un contraste visual significativo.
En la parte inferior, justo debajo de la cruz, se aprecia un cráneo sobre un pedestal. Este elemento iconográfico alude directamente a la calavera de Adán, simbolizando la redención del pecado original a través del sacrificio de Cristo. La inclusión de este detalle refuerza el significado teológico central de la obra.
El formato vertical y la composición piramidal contribuyen a una sensación de elevación espiritual. La ausencia de un horizonte definido o elementos que sugieran una ubicación terrenal concreta, enfatiza la naturaleza trascendental del evento representado. La pintura parece aspirar a comunicar no solo el sufrimiento físico de Cristo, sino también su significado redentor para la humanidad. El uso del dorado en el fondo sugiere una conexión con lo celestial y refuerza la idea de que este es un momento sagrado, un punto de encuentro entre el mundo terrenal y el divino. La expresividad contenida de las figuras, más que el realismo anatómico, parece ser la prioridad del artista, buscando transmitir una experiencia emocional profunda al espectador.