John Albert Bauer – Brother St. Martin and the Three Trolls
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El hombre, vestido de blanco, se presenta de perfil, extendiendo una mano en un gesto ambiguo: ¿ofrece algo? ¿Intenta apartar a las criaturas? Su postura sugiere una actitud de calma o incluso condescendencia, contrastando fuertemente con la expresión de los seres que le observan. Estos últimos, agazapados al pie del árbol central, exhiben rasgos exageradamente caricaturescos: narices prominentes, barbas hirsutas y miradas desconfiadas. Uno de ellos parece estar examinando un objeto brillante, posiblemente una moneda o un adorno, mientras que los otros dos observan con cautela la figura humana.
La disposición espacial es significativa. El hombre se sitúa en el plano frontal, separándose visualmente de las criaturas que permanecen relegadas a un segundo plano, como si pertenecieran a un mundo distinto. La presencia del árbol central actúa como una barrera simbólica entre ambos grupos, reforzando la idea de una frontera o separación.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre la relación entre la civilización y lo salvaje, la fe y el paganismo, la generosidad y la desconfianza. La figura del hombre en hábitos podría interpretarse como un símbolo de la cultura occidental, intentando establecer contacto con seres que representan una forma de vida más primitiva o marginal. El objeto brillante que uno de los seres examina sugiere la posibilidad de una transacción, ya sea material o simbólica, entre ambos mundos. No obstante, la cautela en las miradas y la postura defensiva de las criaturas sugieren una desconfianza profunda hacia el forastero.
La atmósfera general es de ambigüedad moral; no hay un claro antagonista ni protagonista. La obra invita a la reflexión sobre la naturaleza humana, los prejuicios culturales y la dificultad inherente a la comunicación entre diferentes formas de entender el mundo. El uso limitado del color y la composición densa contribuyen a crear una sensación de inquietud y misterio que persiste en la mente del espectador.