Antoni Guanse – #45922
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el extremo izquierdo, una puerta abierta revela un interior oscuro donde destaca un cuadrado blanco portando un círculo amarillo, casi como un sol contenido o una promesa de luz. Esta abertura sugiere una transición, un umbral entre lo conocido y lo desconocido. La figura humana situada a la izquierda del plano se presenta con rasgos estilizados y simplificados; el rostro está dividido verticalmente en dos mitades de color diferente: naranja y púrpura, acentuando su carácter simbólico más que representativo.
En la zona central, un número 10 aparece inscrito sobre un fondo anaranjado, introduciendo una dimensión numérica o temporal a la escena. Su ubicación parece arbitraria, descontextualizada, lo que podría sugerir una crítica a la racionalidad o a los sistemas de clasificación.
A la derecha, otra figura humana se presenta con características similares a la anterior, pero esta vez el rostro está dividido en azul y negro. La mirada fija e impersonal de ambas figuras contribuye a una atmósfera de introspección y alienación. La disposición frontal de los rostros sugiere un contacto directo con el espectador, invitándolo a confrontar su propia identidad fragmentada.
El autor parece interesado en explorar temas como la dualidad, la identidad, la comunicación fallida o la búsqueda de significado en un mundo despersonalizado. La ausencia de contexto narrativo específico permite múltiples interpretaciones; la obra se presenta más como una reflexión sobre el estado humano que como una representación literal de una escena concreta. La simplificación formal y el uso simbólico del color sugieren una intención expresiva centrada en la evocación de emociones y sensaciones, más que en la descripción realista. La composición, aunque aparentemente sencilla, encierra una complejidad subyacente que invita a una contemplación prolongada.