Shelly Bartek – !pa ShellyBartek Index
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El diseño es exuberante y vibrante, dominado por una paleta de colores cálidos: dorados, ocres, verdes intensos y azules turquesas. Cada escena está enmarcada por una aureola luminosa que se integra con un fondo difuso, creando una atmósfera onírica y mística. La técnica pictórica sugiere una mezcla entre acuarela y óleo, con pinceladas sueltas y texturas visibles.
En cada cuadro, el artista ha plasmado una representación alegórica del signo correspondiente. Por ejemplo, en la escena de Capricornio, se observa un hombre montando un carnero, simbolizando la ambición y la perseverancia asociadas a este signo. En Acuario, una figura femenina emerge de las aguas, rodeada de elementos acuáticos que sugieren innovación y originalidad. La imagen de Géminis muestra una pareja en medio de un paisaje boscoso, evocando la dualidad y la comunicación inherentes a este signo.
La iconografía es rica en simbolismo: animales mitológicos, figuras humanas idealizadas, elementos naturales como el sol, la luna y las estrellas. El uso recurrente del oro sugiere nobleza, iluminación espiritual y un vínculo con lo divino. La disposición de los signos en una estructura circular implica un ciclo continuo, la naturaleza cíclica del tiempo y la interconexión entre todos los aspectos de la vida.
Más allá de la mera representación de los signos zodiacales, el trabajo parece explorar temas como la identidad, el destino, la transformación personal y la búsqueda de significado. La atmósfera etérea y la imaginería simbólica invitan a la contemplación y a una interpretación subjetiva. La obra no se limita a ser un simple calendario; es una invitación a adentrarse en el mundo del simbolismo astrológico y a reflexionar sobre las fuerzas que moldean nuestras vidas. La inclusión de los nombres de los signos, junto con la referencia al año 2003, ancla la obra en un contexto temporal específico, pero su valor reside principalmente en su capacidad para trascenderlo y evocar una sensación de atemporalidad.