Ursula Mnishek Dmitry Levitsky (Levitzky) (1735-1822)
Dmitry Levitsky – Ursula Mnishek
Editar atribución
Descargar a tamaño completo: 687×900 px (0,1 Mb)
Pintor: Dmitry Levitsky (Levitzky)
Fecha de realización 1782 El lienzo se encuentra en la colección de la Galería Estatal Tretyakov. El destacado maestro del retrato pintó el retrato de una belleza secular en la cima de su arte, en sus años de mayor fama. En el lienzo, el espectador observa a la sobrina del rey polaco Stanislav, dama de honor, luego dama de Estado de Catalina II, una auténtica corista, Ursula Mniszek. Sus contemporáneos destacaron su agudeza mental, su educación, su buena disposición, su hábil conversación y sus excelentes aptitudes literarias y artísticas. El retrato está ejecutado en un óvalo, lo que no es típico de una pintura de Levitsky en este género.
Descripción del cuadro "Retrato de Ursula Mniszek" de Dmitri Levitsky
Fecha de realización 1782 El lienzo se encuentra en la colección de la Galería Estatal Tretyakov.
El destacado maestro del retrato pintó el retrato de una belleza secular en la cima de su arte, en sus años de mayor fama.
En el lienzo, el espectador observa a la sobrina del rey polaco Stanislav, dama de honor, luego dama de Estado de Catalina II, una auténtica corista, Ursula Mniszek. Sus contemporáneos destacaron su agudeza mental, su educación, su buena disposición, su hábil conversación y sus excelentes aptitudes literarias y artísticas.
El retrato está ejecutado en un óvalo, lo que no es típico de una pintura de Levitsky en este género. La asombrosa habilidad del pintor: el cuadro parece un sorprendente camafeo, tanto que sus pinceladas están magistralmente ocultas.
El satén brillante, el encaje rígido almidonado, la peluca alta densamente empolvada, el rubor brillante: cada detalle deleita por su ejecución natural, acercando la imagen a la fotografía.
Al representar la carne humana, el artista logra una perfección inimaginable: utilizando técnicas artísticas especiales, consigue un tono de piel perfectamente uniforme y mate del aristócrata, con una transición deliciosamente suave de las zonas claras a las oscuras.
Ursula Mnishek mira desde el retrato con una actitud fríamente cortés y un poco altiva. La dama del mundo sonríe ligeramente, pero su expresión facial es más un tributo a la simple cortesía que a la genuina afabilidad. Sus ojos color avellana son fríos, su mirada es recta y a la vez clara, sin ningún atisbo de misterio o emoción subyacente. Su educación aristocrática y su larga estancia en la corte probablemente le han enseñado a ocultar sus verdaderos sentimientos y emociones.
La extraña atracción del retrato puede considerarse un misterio: cuando el espectador escudriña la imagen, empieza a sentir simpatía por la mujer de sociedad, perdonando su secretismo y cierta cortesía.
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).



















No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática se centra en tonos cálidos: dorados, ocres y marrones que envuelven la figura y crean un ambiente de suntuosidad discreta. La luz incide sobre el rostro y el escote, resaltando la textura de la piel y los delicados pliegues del vestido. El cabello, peinado con la elaborada moda de la época – una alta peluca empolvada – domina la parte superior de la composición, aportando volumen y un aire de sofisticación. Un manto verde esmeralda se desliza por el hombro derecho, contrastando sutilmente con los tonos más cálidos del resto de la indumentaria.
La expresión facial es compleja: una leve sonrisa apenas perceptible dibuja sus labios, mientras que los ojos denotan una mezcla de serenidad y melancolía. No se trata de una alegría exuberante, sino de una quietud interior que invita a la reflexión. La pose es relajada pero digna; no hay grandilocuencia en su actitud, lo cual sugiere un intento por mostrar naturalidad dentro del contexto formal de un retrato.
En cuanto a los subtextos, el retrato parece querer transmitir una imagen de nobleza y refinamiento, características asociadas con la clase alta de la época. La elegancia de la vestimenta, el peinado elaborado y la pose estudiada son elementos que refuerzan esta impresión. Sin embargo, la mirada introspectiva y la sonrisa contenida sugieren también una cierta vulnerabilidad o quizás un peso emocional oculto tras la fachada de la respetabilidad social. El contraste entre los tonos cálidos del vestido y el manto verde podría simbolizar una dualidad en la personalidad de la retratada: una mezcla de calidez interior y una conexión con el mundo exterior, posiblemente marcada por las convenciones sociales. La composición general evoca un ideal de belleza femenina que combina delicadeza, inteligencia y una cierta melancolía inherente a la condición humana.