John Ferneley – The Drag of Sir Watkin Williams Wynn
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El hombre montado en el carruaje, vestido con indumentaria roja, parece dirigir la operación con cierta aprensión, quizás anticipando el esfuerzo requerido para superar la pendiente. A su lado, un individuo ataviado con ropa oscura observa la situación con semblante serio. La presencia de seis caballos sugiere una ostentación y un estatus económico elevado; la necesidad de emplear tal número de animales para tirar del carruaje implica que la carga es considerable o que el terreno presenta dificultades particulares.
A la derecha, un guardia real, impecablemente uniformado, custodia la entrada a lo que parece ser un edificio de arquitectura clásica, con ventanas rectangulares y una cubierta verde. Un perro de caza, posiblemente un labrador, permanece sentado a sus pies, añadiendo un toque de cotidianidad a la formalidad del conjunto. La vegetación exuberante en el fondo, delineada por una valla discreta, sugiere un entorno rural privilegiado.
La luz, aunque uniforme, resalta los detalles de las texturas: el brillo del cuero de los caballos, la solidez de la construcción arquitectónica y la riqueza de los tejidos. El uso de colores terrosos en el terreno contrasta con la viveza del atuendo rojo del hombre en el carruaje, atrayendo la atención hacia él.
Más allá de una simple representación de un viaje, la pintura parece aludir a temas de poder, estatus social y la relación entre el individuo y su entorno. La dificultad para avanzar, simbolizada por el esfuerzo de los caballos, podría interpretarse como una metáfora de los desafíos inherentes a la posición de privilegio o las responsabilidades que conlleva el liderazgo. La presencia del guardia real refuerza la idea de protección y control, mientras que el perro de caza evoca un sentido de tradición y pertenencia a una clase social específica. La escena, en su conjunto, transmite una sensación de estabilidad y continuidad, pero también insinúa una cierta tensión subyacente entre la ostentación y las dificultades del mundo real.