Roerich N.K. – Tibet boundary # 108
Ubicación: International N.K. Roerich’s Center-Museum, Moscow (Международный Центр-Музей им. Н.К. Рериха).
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El autor ha dispuesto una banda horizontal de color púrpura oscuro en la base de las montañas, creando una marcada separación entre el primer plano y el fondo. Esta división no solo establece profundidad sino que también acentúa la monumentalidad de los picos. Debajo de esta franja, se extiende un terreno más bajo, pintado con tonos verdosos y violáceos, que sugiere vegetación escasa o incluso una extensión rocosa cubierta por la sombra.
El cielo, dividido en dos zonas horizontales, presenta una transición gradual entre el amarillo dorado superior y un azul violeta inferior. Esta paleta cromática evoca una atmósfera de serenidad y quietud, pero también puede interpretarse como una representación de las condiciones climáticas extremas propias de este tipo de entornos.
La ausencia de figuras humanas o animales refuerza la sensación de aislamiento y vastedad del lugar. La pintura no busca una descripción realista, sino más bien una interpretación subjetiva de un paisaje específico, enfatizando su carácter imponente y su belleza austera. El uso deliberado de pinceladas visibles y colores planos contribuye a una impresión general de simplicidad formal que podría aludir a la pureza o la inalterabilidad del entorno natural.
Subtextualmente, la obra puede sugerir reflexiones sobre la frontera entre lo conocido y lo desconocido, entre la civilización y la naturaleza salvaje. La repetición del motivo montañoso, con sus cumbres elevadas y su aislamiento, podría simbolizar barreras físicas o conceptuales, invitando a la contemplación de los límites geográficos y espirituales. La luz dorada que baña las montañas puede interpretarse como un símbolo de esperanza o trascendencia en medio de un paisaje inhóspito.