Willem van Honthorst (Manner of) – Hedvig Sofia, 1623-83, Princess of Brandenburg
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La iluminación es suave y uniforme, distribuyéndose sobre las facciones y los pliegues de la vestimenta sin generar contrastes dramáticos. El atuendo, de un tono dorado intenso, parece confeccionado con un tejido rico y fluido, que se amolda a su figura y sugiere una posición social elevada. Se aprecia un escote delicado, adornado con una pequeña flor y una perla, elementos que aluden a la pureza y la feminidad. Un collar de cuentas blancas rodea su cuello, añadiendo un toque de elegancia discreta.
El cabello, recogido parcialmente en un peinado elaborado, está decorado con un lazo de colores vivos –rojo, azul y amarillo– que introduce una nota de vitalidad en la composición. La textura del cabello se sugiere mediante pinceladas rápidas y expresivas. En el hombro izquierdo, se distingue un detalle ornamental, posiblemente una joya o broche, que refuerza la idea de opulencia y refinamiento.
La ovalación del marco contribuye a crear una sensación de intimidad y formalidad, propia de los retratos de época. La ausencia de elementos decorativos en el fondo permite que la atención se centre exclusivamente en la figura representada, enfatizando su individualidad y estatus.
Subtextualmente, la pintura transmite una impresión de nobleza, dignidad y cierta introspección. El color dorado del vestido podría simbolizar riqueza, poder o incluso divinidad. La expresión melancólica en el rostro sugiere quizás una conciencia de las responsabilidades inherentes a su posición social, o tal vez una reflexión sobre la fugacidad de la vida. La composición general evoca un ideal de belleza y virtud propio del siglo XVII, donde la apariencia física y la conducta eran indicadores importantes de la calidad moral.