James Thornhill – Allegory of the Power of Great Britain by Land, design for a decorative panel for George I’s ceremonial room
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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En el primer plano, a la izquierda, destaca una figura femenina ataviada con armadura romana, casco y un escudo ostentoso. El escudo exhibe un emblema heráldico complejo, posiblemente representando las dinastías reinantes o territorios bajo dominio británico. A sus pies, se despliega una manada de ovejas blancas, símbolo inequívoco de prosperidad, abundancia y la riqueza derivada del pastoreo y el comercio lanero. La figura femenina, con su porte marcial y el control sobre los animales, encarna la fuerza militar y económica de la nación.
En el centro, tres figuras masculinas se erigen como pilares centrales de la composición. El personaje central, desnudo y de complexión robusta, parece sostener o dominar a los otros dos hombres que lo flanquean. Estos últimos, vestidos con ropas más modestas, sugieren una representación de las fuerzas sometidas o territorios conquistados. La disposición de estas figuras transmite un mensaje de poderío y control sobre poblaciones diversas. La musculatura exagerada del personaje central enfatiza su dominio físico y simbólico.
El plano superior se abre a un cielo azul celeste donde una figura femenina alada, presumiblemente una representación de la Victoria o alguna divinidad protectora, preside la escena. Rodeándola, pequeños ángeles dispersan flores, reforzando el simbolismo de la prosperidad y la bendición divina sobre la nación representada. Una bandera ondeante en la parte superior lleva un lema inscrito, posiblemente una declaración de principios o un eslogan político asociado a la época.
La composición global sugiere una justificación del poderío británico, tanto militar como económico, presentándolo como resultado de la fuerza, el dominio y la bendición divina. La alegoría busca legitimar el reinado y expandir la imagen de Gran Bretaña como una potencia dominante en el escenario europeo. El contraste entre la figura femenina guerrera y los hombres sometidos acentúa la jerarquía de poder establecida. El uso del simbolismo clásico, con referencias a la mitología romana y grecorromana, eleva la importancia del mensaje propagandístico, vinculándolo a un legado cultural prestigioso. La escena transmite una sensación de estabilidad y prosperidad, reforzando el ideal de un imperio fuerte y bendecido.