Sotheby’s – Maximilien Luce - Auxerre, Landscape of a Riverbank, 1900
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En primer plano, una franja de hierba verde intensa domina la composición, interrumpida por un camino sinuoso que invita al espectador a adentrarse en la escena. A lo largo del río, un puente de madera, construido con trazos rápidos y expresivos, conecta ambas orillas. El agua refleja fragmentos del cielo nublado, difuminando los contornos y contribuyendo a una atmósfera etérea.
En el plano medio, se alzan grupos de árboles, entre ellos destacando un conjunto de pinos de porte imponente que se elevan hacia la parte superior de la composición. Estos árboles actúan como puntos focales, atrayendo la mirada y proporcionando ritmo vertical a la escena. A lo largo del camino, se distinguen figuras humanas diminutas, apenas esbozadas, que sugieren una actividad cotidiana y un vínculo entre el hombre y la naturaleza.
El fondo está dominado por una ciudadela o conjunto urbano de arquitectura medieval, delineada con contornos suaves y colores apagados. Esta presencia urbana, aunque distante, introduce una nota de civilización en medio del entorno natural.
La paleta cromática se caracteriza por tonos verdes, azules y grises, modulados con pinceladas de amarillo y blanco que capturan la luminosidad del momento. La atmósfera general es serena y contemplativa, evocando una sensación de paz y armonía entre el hombre y su entorno. El uso de la luz no solo define las formas, sino que también transmite una impresión de movimiento y vitalidad.
Subtextualmente, la obra parece explorar la relación entre la naturaleza y la civilización, entre lo rural y lo urbano. La presencia humana es discreta, casi incidental, sugiriendo una reverencia por el poderío del paisaje natural. La composición invita a la reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la belleza efímera de los momentos cotidianos. El camino que se adentra en la profundidad del cuadro podría interpretarse como una metáfora de la vida misma, un viaje incierto hacia lo desconocido.