Sotheby’s – Henri Le Sidaner - Table near the Window, Reflections, 1922
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Lo más llamativo es la ventana que ocupa gran parte del fondo. A través de ella se vislumbra una calle urbana, iluminada por una luz dorada y difusa que sugiere el atardecer o la primera hora de la mañana. La perspectiva es ligeramente distorsionada, como si estuviera filtrada a través del cristal empañado, lo que contribuye a crear una sensación de ensueño y lejanía. Se intuyen figuras humanas en la calle, pero permanecen borrosas e indefinidas, casi espectrales.
El uso de la luz es fundamental para la atmósfera general de la obra. La luz exterior se refleja sobre los objetos de la mesa, creando destellos y sombras que animan la escena. La cortina a un lado del ventanal atenúa la intensidad lumínica, generando una penumbra suave que acentúa la sensación de intimidad y recogimiento.
El artista parece interesado en explorar la relación entre el interior y el exterior, lo privado y lo público. La ventana actúa como una barrera permeable, permitiendo vislumbrar un mundo más allá, pero también separándolo del espacio íntimo de la habitación. La presencia de los objetos cotidianos sobre la mesa –la comida, las bebidas, las flores– sugiere una vida sencilla y placentera, pero también evoca una cierta melancolía, quizás por el paso del tiempo o la fugacidad de los momentos felices.
Se puede interpretar esta composición como una reflexión sobre la memoria, la nostalgia y la búsqueda de refugio en la quietud doméstica frente a la agitación del mundo exterior. La atmósfera serena y contemplativa invita al espectador a detenerse y apreciar la belleza de lo ordinario. La pincelada suelta y vibrante contribuye a crear una sensación de movimiento y luminosidad, sugiriendo que incluso en los momentos más tranquilos, la vida sigue fluyendo.