Sotheby’s – Henri Lebasque - At the Terrace at Prefailles, 1922
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En primer plano, dos figuras humanas ocupan un lugar central. Una mujer, ataviada con un vestido claro y un sombrero de color amarillo brillante, parece estar sentada o descansando sobre una estructura floral exuberante. A su lado, un hombre, vestido con ropa más discreta y también portando un sombrero, se encuentra de pie, observando el paisaje. La disposición de las figuras sugiere una atmósfera de tranquilidad y contemplación. El jardín que las rodea, con sus tonalidades verdes y pinceladas florales, aporta una sensación de frescura y vitalidad.
El terraplén en sí está delineado por un muro de ladrillo rojizo, que proporciona una barrera visual entre los espectadores y el entorno natural. Este elemento arquitectónico también contribuye a la sensación de elevación y perspectiva.
En segundo plano, el mar se extiende hasta donde alcanza la vista, salpicado por varios veleros con velas de colores vivos –rojo, azul y blanco– que captan la luz del sol. El cielo, pintado con pinceladas sueltas y tonos pastel, sugiere un día soleado pero con una ligera brisa marina. La atmósfera general es luminosa y serena.
La obra transmite una sensación de ocio burgués, de un momento de pausa y disfrute en un entorno privilegiado. El uso del color es vibrante y optimista, evocando una sensación de bienestar y alegría. El artista parece interesado en capturar la luz y el ambiente más que en los detalles precisos de la representación. La pincelada suelta y la simplificación de las formas sugieren una búsqueda de la impresión visual inmediata, priorizando la atmósfera sobre la fidelidad realista. Se intuye un deseo de plasmar no solo lo que se ve, sino también la sensación de calma y placidez que emana del lugar. El contraste entre el muro construido por el hombre y la inmensidad natural refuerza esta idea de una coexistencia armoniosa entre la civilización y el entorno.