Part 2 National Gallery UK – English or French - The Wilton Diptych
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En el panel izquierdo, tres figuras masculinas ocupan el primer plano. Dos de ellas, ataviadas con elaborados atuendos reales –coronas, capas ricamente bordadas– parecen ofrecer homenaje a la figura central: un hombre desnudo, que se presume es una representación de Cristo. Este último sostiene un pequeño pájaro en su mano izquierda y presenta una herida visible en el costado derecho. La postura del personaje central sugiere humildad y entrega, contrastando con la opulencia de los monarcas que lo flanquean. Se percibe una atmósfera de solemnidad y reverencia, reforzada por la rigidez de las poses y la ausencia de elementos narrativos adicionales.
El panel derecho presenta una escena celestial. La Virgen María, vestida con un manto azul intenso, se encuentra rodeada por un cortejo angelical. Los ángeles, representados con rostros serenos y alitas extendidas, parecen participar en una procesión o celebración. Un pequeño niño, presumiblemente el Niño Jesús, está presente en los brazos de la Virgen. En primer plano, a sus pies, se encuentra una figura que podría interpretarse como San Juan Bautista, representado con modestia y recogimiento. La paleta cromática es más vibrante en este panel, acentuando la luminosidad y la sensación de trascendencia.
La yuxtaposición de estos dos paneles sugiere una reflexión sobre el poder terrenal y el poder divino. Los reyes, símbolos del orden político y social, ofrecen su sumisión a Cristo, quien a su vez es presentado como mediador entre Dios y la humanidad. La presencia de la Virgen María y los ángeles en el panel derecho refuerza esta idea de conexión con lo sagrado y lo eterno.
El uso extensivo del dorado no solo enfatiza la importancia religiosa de la obra, sino que también evoca una sensación de riqueza y magnificencia. El fondo dorado actúa como un telón de fondo ideal para las figuras, permitiendo que destaquen y transmitan su significado simbólico con mayor intensidad. La meticulosidad en los detalles –la elaboración de los bordados, la precisión de los rostros– denota una gran maestría técnica por parte del artista.
En términos subtextuales, se puede inferir un mensaje sobre la legitimación del poder real a través de la divinidad. Los reyes, al mostrar su reverencia hacia Cristo, buscan validar su autoridad y asegurar el favor divino para su reinado. La obra también podría interpretarse como una meditación sobre la redención y el sacrificio, temas centrales en la iconografía cristiana medieval. La composición general transmite un sentido de orden, armonía y devoción que refleja los valores espirituales de la época.