Part 2 National Gallery UK – Domenico Morone - The Rape of the Sabines (after the signal)
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Alrededor de esta figura principal, el movimiento es palpable. Hombres vestidos con atuendos variados – algunos con armaduras rudimentarias, otros con ropas más civiles – se agolpan en diferentes posiciones: algunos parecen participar activamente en una confrontación, mientras que otros observan la escena con expresiones ambiguas. Caballos, tanto montados como sueltos, contribuyen a la sensación de caos y urgencia. La disposición de las figuras no es uniforme; hay un desorden intencionado que sugiere una lucha o una captura forzada.
La paleta de colores es rica pero apagada, con predominio de tonos ocres, verdes oscuros y rojos terrosos. Esta elección cromática contribuye a la atmósfera tensa y dramática del conjunto. La luz parece provenir de múltiples fuentes, creando sombras que acentúan el dinamismo de las figuras y dificultan la percepción precisa de sus acciones.
El marco ornamental que rodea la escena es notable por su complejidad y contraste con la representación central. Sus elementos vegetales estilizados y los detalles dorados sugieren una cierta formalidad y un intento de enaltecer el evento representado, a pesar de su naturaleza violenta. Esta yuxtaposición entre la violencia implícita en la escena y la elegancia del marco podría interpretarse como una reflexión sobre la naturaleza ambivalente del poder y la legitimación del conflicto.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre la dinámica social y política. La figura femenina central puede representar un símbolo de poder o virtud que está siendo amenazada o disputada. La presencia de los caballos sugiere movilidad, conquista y potencialmente, una pérdida de control. El desorden general podría interpretarse como una alegoría de la inestabilidad política o el conflicto entre diferentes facciones. La composición en sí misma, con su mezcla de orden (la estructura arquitectónica) y caos (el movimiento de las figuras), invita a una reflexión sobre la tensión inherente al ejercicio del poder y la fragilidad de la paz. La ambigüedad en las expresiones faciales de los personajes permite múltiples interpretaciones, evitando una lectura simplista del evento representado.