Part 2 National Gallery UK – David Teniers the Younger - An Old Peasant caresses a Kitchen Maid in a Stable
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El foco central de la composición recae en dos figuras humanas. Un anciano, vestido con ropas toscas y un gorro raído, se encuentra sentado sobre una banqueta de madera. Su rostro, marcado por las arrugas y el paso del tiempo, irradia una expresión de ternura mientras acaricia suavemente la mejilla de una joven mujer, ataviada con un sencillo vestido blanco y un delantal rojo. Ella está arrodillada frente a él, sosteniendo en sus manos lo que parece ser un recipiente de barro. La proximidad física entre ambos sugiere una relación íntima, aunque la naturaleza exacta de esa conexión permanece ambigua.
En el fondo, se distingue la figura de otra mujer, vestida con un gorro blanco y un atuendo similar al de la joven, aparentemente ocupada en alguna tarea doméstica cerca de un hogar encendido. La presencia de un gato que observa la escena añade una nota de domesticidad y familiaridad a la atmósfera general.
La pintura evoca una serie de subtextos relacionados con la vida rural, el amor, la jerarquía social y la tradición. El contraste entre la figura del anciano, símbolo de experiencia y sabiduría, y la joven mujer, representante de la vitalidad y la belleza, sugiere una transmisión intergeneracional de valores o un vínculo afectivo que trasciende las diferencias de edad. La disposición de los objetos en el establo, con su mezcla de elementos utilitarios y domésticos, refleja la economía de subsistencia y la conexión directa con la tierra que caracterizaban a la vida campesina.
La escena, aunque aparentemente idílica, también puede interpretarse como una reflexión sobre las relaciones de poder dentro de la sociedad rural. La posición del anciano, sentado y dominante, frente a la joven arrodillada, podría aludir a una dinámica jerárquica entre un propietario o patriarca y una sirvienta o campesina. No obstante, el gesto tierno que él le dirige atenúa esta posible interpretación, sugiriendo una relación más compleja y matizada.
En definitiva, la obra presenta una ventana a un mundo rural idealizado, donde la sencillez, la tradición y las relaciones humanas se entrelazan en una atmósfera de calidez y familiaridad. La maestría del artista reside en su capacidad para capturar la esencia de esta vida cotidiana y transmitirla al espectador con una sensibilidad y un realismo conmovedores.