Jacopo Bassano – Bassano,J. Supper at Emmaus, ca 1538, 235x250 cm, Chiesa
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre situado en el centro, vestido con ropas más elaboradas y con la barba larga, parece ser el foco principal de atención. Sus manos están extendidas sobre la mesa, como si estuviera bendiciendo o compartiendo algo con los presentes. A su izquierda y derecha se encuentran dos hombres con barbas, ataviados con túnicas sencillas, que parecen estar en un estado de asombro o reconocimiento. Sus expresiones sugieren una revelación o comprensión repentina.
A la izquierda del grupo principal, un joven vestido con ropas más modestas observa la escena con curiosidad. Un gato se encuentra a sus pies, añadiendo un elemento de cotidianidad y realismo a la composición. En el fondo, a través de arcos que enmarcan la vista, se vislumbra un paisaje rural con edificios y montañas distantes. Un cuervo vuela sobre el escenario, un detalle simbólico que podría aludir a presagios o a una conexión con lo divino.
La disposición de los personajes sugiere una narrativa bíblica, posiblemente relacionada con un encuentro trascendental. La mesa, con su abundante comida (pan y pescado), simboliza la provisión divina y la comunión. El uso de la luz para resaltar al hombre central refuerza su importancia dentro del relato.
Más allá de lo evidente, se intuyen subtextos relacionados con la fe, el reconocimiento y la revelación. La presencia del joven observador podría representar a aquellos que aún no han alcanzado la comprensión espiritual, mientras que los hombres sentados en la mesa simbolizan la iluminación o la conversión. El paisaje distante sugiere una conexión entre lo terrenal y lo celestial. La inclusión de elementos domésticos como el gato y la comida cotidiana humaniza la escena, acercándola al espectador y sugiriendo que lo sagrado puede encontrarse incluso en los momentos más simples de la vida. La atmósfera general es de quietud contemplativa, invitando a la reflexión sobre temas de fe y trascendencia.