Fredric Westin – Allegori över kronprinsessan Josefinas ankomst till Sverige
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El elemento central del cielo es una figura femenina, vestida con ropajes vaporosos de tonos rosados y dorados, que parece flotar entre las nubes. Está rodeada por dos querubines, quienes parecen guiarla o acompañarla en su descenso. La mujer lleva una corona floral sobre la cabeza, lo cual sugiere un estatus elevado, posiblemente divino o real. Su expresión es serena y contemplativa, como si observara el paisaje que se extiende debajo de ella.
En primer plano, a orillas del lago, destaca un grupo de aves acuáticas, entre las cuales un elegante cisne blanco emerge con sus alas extendidas. Este cisne podría simbolizar pureza, gracia o incluso la realeza, dada su asociación tradicional con la nobleza.
A la derecha, una figura masculina, ataviada con una túnica y apoyado en un bastón, se encuentra sentado sobre una roca. Su postura es relajada, casi contemplativa, como si esperara la llegada de algo o alguien importante. La sombra que proyecta sugiere una cierta melancolía o introspección. El árbol frondoso detrás de él contribuye a crear una atmósfera de refugio y misterio.
La paleta de colores es rica en tonos pastel, con predominio del rosa, el dorado y el azul celeste, lo cual refuerza la sensación de idealización y trascendencia. La luz, aunque difusa, ilumina selectivamente las figuras principales, creando un contraste entre la luminosidad celestial y la penumbra terrenal.
Subtextualmente, la obra parece aludir a una llegada triunfal o esperada. El descenso de la figura femenina desde el cielo sugiere una manifestación divina o real, mientras que la espera del hombre en primer plano simboliza la anticipación y la bienvenida. La presencia del cisne refuerza la idea de pureza y nobleza asociada con este evento. El paisaje bucólico, con su lago tranquilo y vegetación exuberante, crea un ambiente propicio para la celebración y el júbilo. En general, se percibe una atmósfera de esperanza y optimismo, aunque también hay una sutil melancolía presente en la figura masculina que observa desde la orilla. La composición invita a la reflexión sobre temas como la divinidad, la realeza, la espera y la llegada de un nuevo orden o era.