Fredric Westin – Karl XIV Johan (1763-1844), king of Sweden and Norway
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La composición está marcada por la simetría y la formalidad. La figura ocupa casi todo el espacio del lienzo, enfatizando su importancia. El fondo, compuesto por un telón verde oscuro drapeado con elegancia, aporta profundidad y resalta aún más al retratado. A su derecha, una columna clásica sugiere solidez, permanencia y una conexión con el pasado histórico. Junto a la columna se aprecia un sombrero de tres picos adornado con plumas, símbolo inequívoco del poder militar y la jerarquía.
El hombre viste un uniforme oscuro ricamente decorado con galones dorados y distintivos militares. Una banda azul cruzada por una cruz roja, visible sobre su pecho, indica su pertenencia a una orden de caballería. Los detalles en el bordado y los adornos sugieren riqueza y opulencia. La mano derecha descansa sobre la empuñadura de una espada, un atributo tradicional del poder y la justicia. La postura es erguida, con los hombros rectos, lo que contribuye a la impresión general de fortaleza y control.
El uso de la luz es estratégico: ilumina el rostro y el torso del retratado, resaltando sus rasgos faciales y la textura de las telas. La sombra proyectada sobre el fondo crea un contraste dramático que acentúa su figura. La paleta de colores es sobria y elegante, dominada por tonos oscuros como el negro y el verde, con toques de dorado y rojo que aportan vitalidad y simbolismo.
Subtextualmente, la pintura transmite una imagen de poder absoluto y estabilidad política. La referencia a elementos militares y al pasado clásico busca legitimar su autoridad y proyectar una imagen de un líder fuerte y capaz. La formalidad de la pose y el entorno sugieren una figura distante, reservada y consciente de su posición privilegiada. El retrato no solo representa a un individuo, sino que también funciona como una declaración visual del poder y la legitimidad de la institución que representa. La meticulosa atención al detalle en los símbolos de rango y orden sugiere una preocupación por la imagen pública y el mantenimiento de una percepción de autoridad inquebrantable.