Frederick Carl Frieseke – frances c1924
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La joven viste un vestido de cuadros azules y blancos, complementado con un sombrero de paja adornado con una cinta oscura. Sus cabellos rojizos están trenzados en dos gruesas trenzas que caen a ambos lados del cuerpo, contribuyendo a la sensación de pulcritud y orden. Las manos, cruzadas frente al torso, refuerzan esta impresión de contención y quizás, un leve nerviosismo.
El fondo, difuminado con tonos pastel –rosas, lilas y blancos–, aporta una atmósfera suave y etérea. El patrón floral en la pared a la izquierda introduce un elemento decorativo que contrasta sutilmente con la sobriedad de la figura principal. La pincelada es visible, lo que confiere a la obra una textura palpable y una sensación de inmediatez.
Más allá de la mera representación de una joven, el cuadro parece explorar temas relacionados con la identidad, la inocencia y la transición hacia la madurez. El contexto temporal –alrededor de 1924– sugiere una época de cambios sociales y culturales, lo que podría interpretarse como un reflejo en la expresión contenida de la figura. La formalidad del retrato, junto con la serenidad del rostro, insinúa una reflexión sobre el lugar de la mujer en la sociedad de la época, aunque sin ofrecer respuestas explícitas. El gesto de las manos cruzadas puede ser leído como una defensa, un refugio ante un mundo exterior que aún no comprende completamente. En definitiva, se trata de una obra que invita a la contemplación y a la interpretación subjetiva, dejando al espectador la tarea de desentrañar sus múltiples capas de significado.