Karel van der Pluym – An Old Man in a Fur Cap
Ubicación: Art Institute, Chicago.
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La iluminación es crucial en esta composición. Una luz tenue, proveniente aparentemente de una fuente lateral e indefinida, ilumina parcialmente el rostro del anciano, revelando las profundas arrugas que surcan su piel, los ojos hundidos y la barba blanca y desordenada. Esta luz no solo modela sus facciones, sino que también contribuye a crear un efecto dramático, enfatizando la fragilidad y el peso de los años. El resto del cuerpo se sumerge en una penumbra que sugiere misterio y oculta detalles sobre su condición social o personal.
El anciano sostiene entre sus dedos lo que parece ser un anillo, un objeto pequeño pero significativo que atrae la atención del espectador. Su posición, con el dedo índice ligeramente flexionado, denota una contemplación silenciosa, quizás una reflexión sobre el pasado o sobre el significado de ese símbolo. A su lado, sobre una mesa tosca, se vislumbra un libro cerrado y un objeto metálico de forma irregular que podría ser una lámpara o algún otro utensilio. Estos elementos, aunque secundarios, refuerzan la idea de un hombre erudito, dedicado al estudio y a la contemplación.
La mirada del anciano es particularmente reveladora. No es una mirada directa ni confrontacional; más bien, se dirige hacia un punto indefinido en el espacio, transmitiendo una sensación de cansancio, sabiduría acumulada y quizás también de resignación. El autor ha logrado capturar no solo la apariencia física del anciano, sino también su estado anímico, sugiriendo una vida marcada por experiencias diversas y profundas.
Subyacentemente, esta pintura invita a reflexionar sobre el paso del tiempo, la fugacidad de la existencia y la importancia de los recuerdos. La sencillez de la composición, la ausencia de elementos superfluos y la intensidad de la expresión facial contribuyen a crear una atmósfera de intimidad y recogimiento que conecta al espectador con la figura representada en un nivel emocional profundo. Se intuye una historia detrás de ese rostro curtido, una narrativa silenciosa que el artista nos invita a imaginar.