Sir Frank Bernard Dicksee – The Symbol - Is it nothing to you, All ye that pass by
Ubicación: Private Collection
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En primer plano, un hombre joven, ataviado con una túnica carmesí adornada con laureles, parece estar conversando con una mujer de belleza etérea, vestida con ropajes dorados y coronada con flores. Su gesto, la forma en que ella extiende la mano hacia una fruta (posiblemente un naranja) sobre el árbol cercano, sugiere una ofrenda o una invitación a participar en algo más allá de lo evidente. La mujer irradia una quietud casi sobrenatural, su mirada dirigida hacia la fruta con una expresión ambivalente, entre la resignación y la esperanza.
A los pies del hombre, un anciano mendigo, envuelto en harapos y con barba blanca, observa la escena con una mezcla de tristeza y desdén. Su presencia introduce una nota de pobreza y marginación social que contrasta fuertemente con el lujo y la opulencia de los personajes centrales. El cofre abierto a su lado contiene objetos humildes, posiblemente representando sus escasas posesiones o un símbolo de su carencia material.
En segundo plano, se vislumbran otras figuras humanas, observando la interacción principal desde una posición más elevada, como si fueran espectadores de un drama que se desarrolla ante ellos. Su expresión es difícil de discernir con claridad debido a la penumbra, pero sugieren una cierta indiferencia o incluso desaprobación hacia lo que está sucediendo.
La composición en su conjunto parece explorar temas de compasión, indiferencia y la desconexión entre los ricos y los pobres. El contraste entre la riqueza ostentosa del hombre y la mujer, y la miseria palpable del mendigo, plantea interrogantes sobre la justicia social y la responsabilidad individual. El arco arquitectónico que enmarca la escena podría interpretarse como una barrera simbólica que separa a los personajes principales de la sociedad circundante, enfatizando su aislamiento y su desconexión con el mundo exterior. La fruta ofrecida por la mujer puede representar una oportunidad perdida o un gesto de generosidad ignorado. En definitiva, la pintura invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y las complejidades de la existencia.