Ulrika Fredrika Pasch – Gustav Adolf Reuterholm (1756-1813)
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El autor ha empleado una paleta cromática dominada por tonos cálidos, especialmente en el vibrante abrigo rojo que viste el retratado. Este color, asociado tradicionalmente con la nobleza y el poder, resalta la figura sobre un fondo neutro, atrayendo inmediatamente la atención hacia él. La riqueza de los detalles en el tejido del abrigo, evidenciada por las pinceladas precisas que definen sus pliegues y botones, sugiere una posición social acomodada.
La peluca empolvada, característica distintiva de la moda de la época, contribuye a la atmósfera aristocrática de la obra. El cuidado en el peinado y la limpieza de las líneas faciales refuerzan la impresión de un hombre que se preocupa por su apariencia pública. La camisa blanca, con su encaje delicado asomando en el cuello, añade un toque de refinamiento al conjunto.
El gesto de la mano, apoyada sobre lo que parece ser una empuñadura de bastón o espada, es significativo. Podría interpretarse como un símbolo de autoridad y dominio, aunque también puede sugerir una actitud relajada y despreocupada. La luz incide suavemente sobre el rostro del retratado, modelando sus facciones y creando un juego de sombras que le confiere profundidad y realismo.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece aludir a los valores asociados con la clase dirigente en el siglo XVIII: la elegancia, la riqueza, el poder y una cierta distancia social. La composición equilibrada y la técnica depurada denotan un dominio del oficio por parte del artista, quien ha logrado captar no solo la apariencia física del retratado, sino también su carácter y estatus social. El marco dorado, con su ornamentación elaborada, enmarca la figura y acentúa aún más la sensación de opulencia y distinción.