Frederick Goodall – A New Light in the Harem 1885 Oil on Canvas
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La mujer, de piel oscura y ataviada con ropas ricamente decoradas –un chal blanco que cubre su cabello y un vestido anaranjado adornado con motivos florales– se encuentra sentada sobre un tapiz oriental de colores vivos. Su gesto es delicado: extiende una mano hacia un pájaro posado en su dedo índice, como si lo ofreciera o liberara. La mirada dirigida hacia el ave sugiere una conexión íntima y protectora.
En primer plano, un niño desnudo yace sobre el mismo tapiz, extendiendo sus brazos con una expresión de alegría o curiosidad. Su piel clara contrasta notablemente con la de la mujer, creando una tensión visual que podría interpretarse como una representación de diferencias culturales o raciales. A su lado, un ciervo joven permanece inmóvil, observando la escena con aparente docilidad. La presencia del animal, símbolo tradicional de pureza y vulnerabilidad, añade una capa de significado a la composición.
El fondo está definido por una arquitectura que sugiere opulencia: azulejos decorados, una cortina verde esmeralda y un intrincado celosía que filtra la luz. A la izquierda, se vislumbra un candelabro ornamentado y un instrumento musical, elementos que refuerzan la atmósfera de exotismo y refinamiento.
La pintura plantea interrogantes sobre las relaciones de poder, la maternidad, la identidad cultural y el colonialismo. La mujer, aunque representada con dignidad y afecto, podría ser vista como una figura exótica, objeto de la mirada occidental. El niño, al estar desnudo y vulnerable, simboliza la inocencia y la dependencia. La yuxtaposición de elementos naturales (el pájaro, el ciervo) con objetos culturales (el tapiz, el candelabro) sugiere una reflexión sobre la naturaleza versus la cultura, lo salvaje versus lo civilizado. La escena, en su conjunto, invita a considerar las complejidades y ambigüedades del encuentro entre Oriente y Occidente durante el siglo XIX. La luz que ilumina la escena no es solo física, sino también simbólica: podría representar una nueva comprensión o un despertar de la conciencia frente a otras culturas.