Frederick Goodall – Portrait of a Middle Eastern Girl c1859
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La joven está representada a medio perfil, con la mirada dirigida hacia adelante, aunque su expresión es ambigua: no se puede definir como alegre ni triste, sino más bien contemplativa, quizás incluso melancólica. La luz incide sobre el rostro desde un lado, resaltando los pómulos y delineando las facciones con precisión. Se aprecia una atención meticulosa al detalle en la representación de la piel, con sus sutiles matices y texturas.
El atuendo es significativo. Una túnica azul oscuro, con detalles bordados que sugieren un origen cultural específico, cubre su cuerpo. Un elaborado pañuelo rojo y negro envuelve su cabello, dejando a la vista parte de su frente y unas cejas pobladas. Alrededor del cuello, una gruesa cadena dorada añade un elemento de opulencia y riqueza al retrato. La joyería, junto con el vestuario, contribuye a construir una imagen exótica y distante.
Más allá de la representación literal, esta pintura plantea interrogantes sobre la mirada occidental hacia Oriente. El autor parece interesado en capturar no solo la apariencia física de la joven, sino también su carácter, aunque este último se presenta como un enigma. La ambigüedad de la expresión facial invita a la interpretación y a la proyección de emociones ajenas.
El retrato puede interpretarse como una representación idealizada de la mujer oriental, filtrada a través de los prejuicios y estereotipos de la época. Sin embargo, también podría verse como un intento de capturar la individualidad y dignidad de una persona que se encuentra en el límite entre dos culturas. La ausencia de contexto narrativo específico permite al espectador completar la historia, generando una sensación de misterio e intriga. El uso del color es deliberado: los tonos cálidos del fondo contrastan con el azul frío de la túnica, creando un equilibrio visual que refuerza la complejidad de la figura representada.