Tintoretto – TINTORETTO LASSUNTA,VENEDIG, CHIESA DI GESUITI
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En la parte alta, la mujer, vestida con ropajes elaborados y portando un objeto que podría interpretarse como un cetro o una vara, se eleva entre nubes turbulentas y rodeada de querubines. Su expresión es serena, casi distante, y su gesto parece indicar una invitación o bendición hacia los presentes en la parte inferior. La luz que la ilumina es intensa, creando un halo alrededor de su figura y acentuando su carácter divino o celestial.
La zona inferior está saturada de figuras humanas, dispuestas en diferentes actitudes: algunos levantan sus brazos en señal de adoración o súplica, otros parecen contemplar con asombro la escena superior, mientras que otros permanecen inclinados en una postura de reverencia. La variedad de edades y expresiones faciales sugiere un amplio espectro de emociones ante el evento que se representa. Se aprecia un altar ricamente decorado, sobre el cual descansa un escudo heráldico, elemento que podría indicar la devoción o patrocinio de alguna familia noble. La presencia de libros abiertos y una vela encendida refuerza la connotación religiosa del espacio.
El uso de la luz es fundamental en esta obra. La iluminación dramática, con fuertes contrastes entre zonas iluminadas y sombras profundas, contribuye a crear una atmósfera de misterio y solemnidad. El colorismo es rico y vibrante, especialmente en los ropajes de la figura femenina y en las nubes del cielo.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la ascensión al cielo, la fe, la devoción y el poder divino. La disposición de las figuras sugiere una jerarquía: la mujer celestial ocupa un lugar privilegiado, mientras que los personajes inferiores representan a la humanidad, buscando su intercesión o bendición. El escudo heráldico introduce una dimensión terrenal, vinculando lo sagrado con el poder secular. La composición dinámica y la expresividad de las figuras sugieren una narrativa compleja, invitando al espectador a reflexionar sobre la relación entre lo divino y lo humano. La sensación general es de un evento trascendental, capturado en un momento de intensa emoción religiosa.