John Collier – Sir Charles Strickland (1819–1909)
Ubicación: Private Collection
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre viste un abrigo oscuro con un forro de piel, lo cual denota cierta posición social y comodidad económica. La textura del tejido se representa con gran detalle, evidenciando la maestría técnica del autor. En su mano derecha sostiene delicadamente un pequeño ramo de flores blancas, que contrastan notablemente con la oscuridad de su atuendo y el fondo. Este gesto es particularmente significativo; las flores, símbolo tradicional de pureza e inocencia, parecen ser examinadas con detenimiento, casi como si fueran una fuente de fascinación o un objeto de estudio.
El fondo, deliberadamente oscuro y neutro, no distrae la atención del espectador del sujeto principal. En la parte superior derecha, se distingue una planta colgante en una cesta de mimbre, que introduce un elemento natural y vitalista en el ambiente, aunque su presencia es discreta.
La paleta cromática es dominada por tonos oscuros: negros, marrones y grises, con toques de luz que resaltan los detalles del rostro y la textura de las telas. Esta elección contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y elegancia.
Más allá de la representación literal, el retrato sugiere una reflexión sobre el paso del tiempo, la fragilidad de la vida y la búsqueda de belleza en lo efímero. La expresión facial del hombre, combinada con el gesto de sostener las flores, invita a considerar su relación con el mundo que le rodea y su propia mortalidad. El contraste entre la figura imponente vestida con ropas lujosas y la delicadeza de las flores puede interpretarse como una alusión a la dualidad inherente a la existencia humana: la tensión entre poder y vulnerabilidad, riqueza material y valores espirituales. El retrato, en definitiva, trasciende la mera representación física para adentrarse en un territorio más profundo de significado psicológico y existencial.