Pavel Filonov – #15091
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática es dominada por azules profundos, ocres terrosos y toques de blanco que acentúan la fragmentación lumínica. Los colores no se aplican de manera uniforme; más bien, se yuxtaponen en planos superpuestos, creando una vibración visual constante.
En el centro de la composición, destaca una figura central, vestida con ropas oscuras y de porte imponente, que parece observar o dirigir la escena. Su rostro es difícil de discernir, sumido en las sombras y fragmentado por los ángulos del entorno. Alrededor de él, se agolpan otras figuras, representadas con rasgos simplificados y expresiones ambiguas; algunas parecen inclinarse ante la figura central, mientras que otras muestran signos de angustia o resignación.
La presencia recurrente de peces, dispersos por toda la superficie pictórica, introduce un elemento simbólico complejo. Podrían interpretarse como alusiones a la fertilidad, la abundancia, pero también a la vulnerabilidad y el sufrimiento, dada su representación fragmentada y caótica. Los peces parecen integrados en la misma lógica de desestructuración que afecta a las figuras humanas y al entorno arquitectónico.
La composición carece de una perspectiva tradicional; los planos se superponen y se contradicen, generando una sensación de inestabilidad y confusión. Esta ausencia de jerarquía espacial contribuye a la impresión general de opresión y falta de libertad.
El autor parece interesado en explorar temas como el poder, la sumisión, la alienación y la deshumanización, utilizando un lenguaje visual fragmentado y simbólico que invita a múltiples interpretaciones. La obra evoca una atmósfera de tensión social y política, donde los individuos se ven atrapados en estructuras opresivas y pierden su individualidad. La pintura no ofrece respuestas fáciles; más bien, plantea preguntas sobre la condición humana y las fuerzas que nos moldean.