Pavel Filonov – #15087
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En el primer plano, tres figuras humanas destacan por su estilización y desproporción. La figura central, vestida con ropas de tonos rojizos, se encuentra en una posición dinámica, con los brazos alzados como en un gesto de súplica, desesperación o incluso éxtasis. Su postura transmite una sensación de inestabilidad y movimiento abrupto. A su izquierda, otra figura envuelta en un manto verde avanza con paso apresurado, mientras que a la derecha se alza una tercera figura, de color anaranjado, con los brazos extendidos lateralmente, observando la escena desde una posición aparentemente superior o distante.
La arquitectura presente –una edificación de aspecto tosco y ventanas pequeñas– contribuye a la atmósfera opresiva del conjunto. Los edificios parecen inclinarse sobre las figuras, acentuando su vulnerabilidad. El cielo, representado con pinceladas turbulentas en tonos azules y grises, refuerza la sensación de inquietud y amenaza inminente.
La paleta cromática es deliberadamente limitada y contrastada. La intensidad de los colores –rojo, verde, naranja– se yuxtapone a los tonos fríos del cielo y las edificaciones, creando una tensión visual palpable. No hay una clara fuente de luz; la iluminación parece uniforme y artificial, lo que contribuye a la atmósfera onírica y despersonalizada.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una representación de la alienación humana en un entorno moderno y deshumanizado. Los gestos exagerados y las figuras distorsionadas sugieren una crisis existencial o una lucha interna. La posición de los personajes –algunos implorando, otros huyendo, otro observando– podría aludir a diferentes reacciones ante la adversidad o el sufrimiento. El paisaje fragmentado y opresivo simboliza quizás un mundo en desintegración, donde las relaciones humanas se ven afectadas por fuerzas externas e incontrolables. La ausencia de detalles identificatorios permite una lectura universalista sobre la condición humana frente a la incertidumbre y el cambio.