John Singleton Copley – CU164-PRising-Copley
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El dios está sentado sobre una estructura que parece ser parte de una carroza o plataforma, tirada por caballos blancos de musculatura prominente y crines al viento. La escena se desarrolla en un mar embravecido, con olas que se elevan y rompen a su alrededor, creando una sensación de movimiento constante e inestabilidad. La técnica pictórica enfatiza la textura del agua, utilizando pinceladas rápidas y expresivas para transmitir su fuerza.
En el plano superior, dos figuras aladas, presumiblemente putti o ángeles, observan la escena desde un cielo nublado. Uno de ellos sostiene una esfera dorada, cuyo significado podría estar relacionado con la prosperidad, el destino o incluso la representación del sol. La presencia de estas figuras añade una dimensión narrativa y simbólica a la composición, sugiriendo una observación divina o una intervención celestial en los acontecimientos que se desarrollan abajo.
El uso de la luz es particularmente notable; ilumina intensamente al dios Neptuno y a sus caballos, contrastando con las zonas más oscuras del mar y el cielo. Este contraste acentúa la figura central y crea un efecto dramático que atrae la atención del espectador. La paleta de colores se centra en tonos fríos – azules, verdes y grises – para representar el agua y el cielo, pero también incluye toques de rojo y dorado en la vestimenta del dios y en la esfera sostenida por los putti, aportando vitalidad y riqueza a la escena.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una alegoría sobre el poder, la autoridad y la inestabilidad inherente al dominio. La figura de Neptuno, emergiendo con dificultad de las aguas turbulentas, podría simbolizar un gobernante que lucha por mantener su posición en medio de circunstancias adversas. La esfera dorada, sostenida por los ángeles, sugiere una fuerza superior o un destino inevitable que influye en el curso de los acontecimientos. La composición general transmite una sensación de grandeza y dramatismo, pero también de melancolía y fragilidad ante la inmensidad del océano y el cielo.