James Smetham – Lovers in Richmond Park (Windsor Park)
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, dos figuras humanas, presumiblemente una pareja, están sentadas en el suelo. La mujer, vestida con un atuendo claro, parece absorta en la lectura de un libro o documento. El hombre, ataviado con ropas oscuras y con la cabeza ligeramente inclinada, observa a su alrededor con una expresión contemplativa. Su cercanía física sugiere intimidad y complicidad, pero también una cierta distancia emocional; ambos parecen inmersos en sus propios pensamientos, conectados por el entorno más que por una interacción directa.
El prado se extiende hasta un grupo de árboles imponentes, cuyas copas densas proyectan sombras sobre la hierba seca. Bajo estos árboles, un rebaño de ciervos pasta tranquilamente, integrándose armónicamente en el paisaje. La presencia de los animales añade una dimensión simbólica a la obra; evocan la inocencia, la libertad y la conexión con la naturaleza salvaje.
El fondo se difumina gradualmente, sugiriendo la extensión ilimitada del parque. Se intuyen árboles y vegetación densa, pero la atención se centra en el primer plano y en la atmósfera general de calma y quietud. La paleta de colores es cálida y terrosa, con predominio de tonos dorados, ocres y verdes apagados. Esta elección cromática contribuye a crear una sensación de nostalgia y melancolía, reforzando la impresión de un momento fugaz capturado en el tiempo.
Más allá de la representación literal de una pareja en un parque, la obra parece explorar temas como la soledad en compañía, la contemplación de la naturaleza y la búsqueda de significado en la vida cotidiana. La distancia entre los personajes sugiere una reflexión sobre la complejidad de las relaciones humanas y la dificultad de conectar verdaderamente con el otro. El entorno natural, por su parte, se erige como un refugio frente al bullicio del mundo exterior, un espacio donde es posible encontrar paz interior y reconectar con uno mismo. La escena invita a la introspección y a una apreciación más profunda de la belleza efímera del instante presente.