James Lambert of Lewes – A River Scene with Thatched Huts by a Bridge over a Weir
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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A lo largo de sus márgenes se distribuyen modestas construcciones con techumbre de paja: cabañas o chozas que sugieren un modo de vida rural y sencillo. Su ubicación cercana al agua indica una dependencia directa del río para la subsistencia, ya sea por el riego, la pesca o el transporte. La presencia de un pescador, concentrado en su tarea, refuerza esta conexión intrínseca entre el hombre y el entorno natural.
Un puente de piedra, construido sobre un pequeño dique, atraviesa el río. Este elemento arquitectónico, aunque discreto, introduce una nota de intervención humana en la naturaleza, pero sin perturbar la armonía general del paisaje. El dique mismo parece ser parte integral del ecosistema fluvial, posiblemente utilizado para regular el flujo del agua o para propósitos agrícolas.
La vegetación es exuberante y variada. A un lado del río se alzan rocas cubiertas de hiedra y árboles frondosos que crean una barrera natural, mientras que en la orilla opuesta, el terreno se abre a una vista más amplia del valle, donde se vislumbran colinas distantes y una ciudadela o fortaleza en la lejanía. Esta última, aunque pequeña y difusa, sugiere un pasado histórico o una presencia de poder que contrasta con la aparente quietud del entorno rural.
El cielo, con sus nubes dispersas, aporta luminosidad a la escena y contribuye a crear una atmósfera serena y bucólica. La luz parece provenir de un punto ligeramente elevado, iluminando las orillas y creando sombras sutiles que definen la forma de los objetos.
En términos subtextuales, esta pintura evoca una idealización del campo y la vida rural. Se presenta una visión nostálgica de un mundo en armonía con la naturaleza, alejado de la agitación urbana. La sencillez de las construcciones, la laboriosa figura del pescador y la tranquilidad del río sugieren valores como la humildad, el trabajo duro y la conexión con la tierra. La ciudadela distante podría interpretarse como una representación simbólica del poder o la civilización, pero su lejanía indica que estos elementos no son centrales en la vida de los habitantes de este lugar. En definitiva, se trata de una escena que celebra la belleza y la paz del mundo rural.