Roerich N.K. – Tibet # 168 Tibet (The phenomenon of eternal snow)
Ubicación: International N.K. Roerich’s Center-Museum, Moscow (Международный Центр-Музей им. Н.К. Рериха).
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En primer plano, una cadena montañosa de tonalidades violáceas y marrones domina la escena. Su silueta es robusta, pero carece de texturas o relieves evidentes. Un curso fluvial serpentea entre estas elevaciones, delineado con un trazo preciso en tonos azulados que contrastan con el marrón circundante. Más allá, una segunda cadena montañosa se alza, esta vez coronada por picos nevados de blanco intenso. La nieve no se presenta como una acumulación natural, sino como una capa uniforme y brillante que enfatiza la altura y la frialdad del lugar.
El cielo, dividido en dos franjas horizontales –una azul celeste y otra con matices rosados– contribuye a la sensación de vastedad y lejanía. La ausencia de nubes acentúa la claridad atmosférica y refuerza la impresión de un espacio inmenso e inhóspito.
La paleta cromática es deliberadamente limitada, dominada por tonos fríos: azules, violetas, grises y blancos. Esta elección contribuye a crear una atmósfera de quietud, serenidad y quizás, cierta melancolía. La simplificación formal y la ausencia de detalles sugieren una representación más simbólica que descriptiva.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con la inmensidad de la naturaleza, la soledad del paisaje y la persistencia de lo eterno. La nieve perpetua, elemento central de la composición, podría interpretarse como un símbolo de permanencia, de resistencia al paso del tiempo o incluso de una trascendencia espiritual. La ausencia de vida humana sugiere una reflexión sobre la pequeñez del individuo frente a la grandiosidad del universo natural. El paisaje se convierte en un espacio contemplativo, donde el espectador es invitado a meditar sobre su propia existencia y su relación con lo sublime.