Henri-Jean-Guillaume Martin – Le Bassin 1920
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A lo largo del margen derecho, se alzan cuatro cipreses imponentes, verticales y densamente poblados, que actúan como puntos focales y definen la estructura compositiva. Su coloración verde es rica en matices, evidenciando una pincelada vibrante y texturizada. En el fondo, un muro blanco se levanta perpendicular al plano de visión, interrumpiendo la continuidad del paisaje y sugiriendo la presencia de una edificación o jardín más allá.
La vegetación circundante es exuberante y variada; se distinguen arbustos de hojas anchas en tonos amarillentos y verdosos, que contribuyen a la atmósfera cálida y luminosa de la escena. En el horizonte, un paisaje montañoso difuso se vislumbra bajo un cielo azul pálido, salpicado de pinceladas que sugieren movimiento y aire.
La técnica pictórica es notable por su uso de pequeñas pinceladas yuxtapuestas, una característica distintiva que crea una vibración cromática en la superficie del lienzo. Esta fragmentación de la imagen contribuye a una sensación de inmediatez y luminosidad, como si el sol incidiera directamente sobre la escena.
Más allá de la representación literal del jardín, la obra evoca una atmósfera de serenidad y contemplación. El estanque, símbolo de reflexión y quietud, invita al espectador a sumergirse en la belleza natural del entorno. La verticalidad de los cipreses puede interpretarse como un signo de aspiración o conexión con lo trascendente. El muro blanco, aunque aparentemente una barrera, también sugiere la posibilidad de descubrimiento y exploración más allá de lo visible. En conjunto, el cuadro transmite una sensación de paz bucólica y una profunda apreciación por la belleza del mundo natural.