John Martin – Satan Tempting Eve from «Paradise Lost» by John Milton (1608-1674)
Ubicación: Private Collection
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Esta segunda figura, envuelta en una penumbra casi total, se presenta como una entidad retorcida y amenazante. Se adivina un rostro oculto, pero su lenguaje corporal sugiere persuasión y engaño. Su posición cercana a la mujer implica una relación de proximidad e influencia, insinuando una manipulación sutil. La forma en que se inclina hacia ella, casi susurrando al oído, refuerza esta interpretación.
El entorno juega un papel crucial en la composición. El jardín, lejos de ser un paraíso idílico, se presenta como un lugar oscuro y peligroso, con árboles imponentes que parecen sofocar la luz y crear una sensación de encierro. La vegetación es exuberante pero también amenazadora, sugiriendo una naturaleza salvaje e incontrolable. En el fondo, a la derecha, se vislumbra otra figura masculina más distante, posiblemente representando un observador o incluso una víctima futura del engaño.
La paleta de colores es predominantemente oscura, con tonos verdes y marrones que evocan la humedad y la decadencia. Los pocos destellos de luz resaltan la piel desnuda de la mujer y el contorno de la figura masculina, creando un contraste visual impactante. La técnica pictórica parece deliberadamente tosca, con pinceladas sueltas y una falta de detalle en algunas áreas, lo que contribuye a la atmósfera misteriosa e inquietante de la escena.
Subtextualmente, la obra plantea interrogantes sobre la naturaleza del bien y el mal, la tentación y la inocencia perdida. La figura femenina representa la vulnerabilidad humana ante las fuerzas oscuras, mientras que la figura masculina encarna la astucia y la capacidad de persuasión del engaño. El jardín, en sí mismo, simboliza un lugar de potencial paraíso corrompido por la influencia externa. Se sugiere una pérdida irreparable, un paso irreversible hacia un conocimiento prohibido y sus consecuencias inevitables. La composición invita a la reflexión sobre la fragilidad de la condición humana y la persistencia del conflicto entre el deseo y la virtud.