Jerry Pinkney – The Fox And The Stork
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En la parte superior, el zorro se encuentra reclinado, aparentemente disfrutando de una comida servida en un plato poco profundo por la cigüeña. La expresión del zorro es astuta, casi burlona; sus ojos parecen escudriñar a su anfitrión con una mezcla de satisfacción y desconfianza. La cigüeña, por su parte, se muestra formal y ligeramente tensa, inclinada hacia adelante en un gesto que sugiere tanto la cortesía como una sutil frustración. El plato está colocado sobre una superficie indeterminada, difuminada, lo que centra la atención en la interacción entre los dos personajes.
La sección inferior presenta una escena de confrontación. La cigüeña se encuentra frente al zorro, ambos observándose con intensidad. Entre ellos, un jarrón azul resalta por su color y forma inusuales. Dentro del jarrón, se vislumbra la silueta de otra cigüeña, creando una imagen en el interior de la imagen que podría interpretarse como una representación de la continuidad o la esperanza. El zorro ahora parece más pensativo, con un gesto que sugiere una mezcla de sorpresa y comprensión. La base sobre la que se apoya el jarrón es un nido rústico, construido con materiales naturales, lo que refuerza la idea de un entorno natural y primigenio.
Subtextualmente, la obra explora temas como la astucia, la ingenuidad y la justicia poética. El zorro representa la inteligencia engañosa, mientras que la cigüeña simboliza la confianza o incluso la credulidad. La comida servida en el plato poco profundo en la primera escena alude a una trampa, un intento de aprovecharse de la generosidad del otro. El jarrón con la silueta de la cigüeña en la segunda parte podría interpretarse como una forma de venganza ingeniosa por parte de la cigüeña, o quizás como una lección aprendida sobre la importancia de la reciprocidad y el respeto mutuo. La composición general sugiere una reflexión sobre las relaciones interpersonales, donde la apariencia puede ser engañosa y las acciones tienen consecuencias. El contraste entre los colores cálidos del zorro y los tonos fríos de la cigüeña acentúa esta dinámica de poder y astucia.