Part 1 Prado museum – Padovanino, Alessandro Varotari -- Orfeo y los animales
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El hombre, presumiblemente un héroe o figura mitológica dada su apariencia idealizada y la corona de laurel que adorna su cabeza, se presenta como un mediador entre el mundo humano y el reino animal. Su gesto es apaciguador; con una mano acaricia la melena de un león furioso, mientras que con la otra parece ofrecer o recibir algo de un unicornio blanco, cuya presencia irradia pureza y gracia. La proximidad del león y el unicornio, animales tradicionalmente opuestos en la iconografía occidental (el primero representando fuerza bruta y peligro, el segundo inocencia y redención), sugiere una reconciliación o armonía improbable.
La fauna que rodea a estas figuras centrales es rica en significado alegórico. Un águila posada sobre un objeto dorado alude a la divinidad o a la nobleza. Una serpiente enrollada en la base de la composición simboliza, posiblemente, el engaño o la tentación, mientras que una tortuga, con su lento y constante movimiento, podría representar la perseverancia o la sabiduría ancestral. La presencia de un perro dormido añade una nota de domesticidad y lealtad al conjunto.
El uso del color es significativo. El contraste entre la piel clara del varón, el pelaje oscuro del león y la blancura del unicornio acentúa las diferencias entre los personajes, a la vez que subraya su conexión. La paleta general es cálida, con tonos dorados y rojizos que evocan una atmósfera de misterio y trascendencia.
La pintura parece explorar temas de civilización versus naturaleza, poder y compasión, y la capacidad del ser humano para dominar o armonizar con el mundo salvaje. El gesto del varón no es uno de dominio, sino más bien de entendimiento y posible control a través de la empatía. La escena, en su conjunto, sugiere una visión idealizada de un orden cósmico donde incluso las criaturas más feroces pueden ser sometidas por la bondad o la persuasión. El paisaje brumoso que se extiende tras los personajes contribuye a la sensación de irrealidad y a la sugerencia de que esta escena transcurre en un reino mítico, fuera del alcance de la experiencia cotidiana.