Part 1 Prado museum – Parrasio, Michele -- Alegoría del nacimiento del infante don Fernando, hijo de Felipe II
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En el plano inferior, una mujer, presumiblemente la madre, sostiene a un niño envuelto en ricos tejidos. A su alrededor, otros personajes femeninos, ataviados con ropajes suntuosos, parecen ofrecerle presentes o bendiciones. La iluminación se concentra sobre ellos, resaltando la riqueza de sus vestimentas y la solemnidad del momento. A la derecha, una figura masculina observa la escena con semblante serio, posiblemente un protector o consejero. El fondo de esta parte inferior muestra un paisaje distante, con edificios y figuras humanas que sugieren una ciudad o corte real.
Sobre este escenario terrenal se levanta una estructura arquitectónica monumental, adornada con cortinas rojas y doradas que la elevan a la esfera celestial. Dentro de esta estructura, varios querubines revolotean, uno de ellos sostiene una cruz. Dos figuras aladas, probablemente personificaciones alegóricas, sostienen cintas con inscripciones latinas, añadiendo un elemento de erudición y significado oculto a la composición. A la izquierda, una figura femenina coronada por una luna observa la escena desde lo alto, mientras que a la derecha, un guerrero montado en un caballo blanco parece presidir el evento con autoridad.
La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos dorados, rojos y azules. La luz juega un papel crucial en la composición, creando contrastes dramáticos y dirigiendo la atención del espectador hacia los puntos focales de la escena.
Subtextualmente, la obra parece celebrar el nacimiento de una figura importante, posiblemente un príncipe o heredero al trono. La presencia de las figuras divinas y alegóricas sugiere que este evento está imbuido de significado religioso y político. La estructura arquitectónica elevada simboliza la conexión entre lo terrenal y lo divino, mientras que los presentes ofrecidos a la madre y el niño representan bendiciones y prosperidad para el futuro gobernante. La figura del guerrero montado en el caballo podría representar la fuerza militar y la protección divina que acompañarán al nuevo líder. En general, se trata de una obra concebida para transmitir un mensaje de legitimidad, poder y divinidad.