Part 1 Prado museum – Cajés, Eugenio -- La Adoración de los Reyes Magos
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La Virgen María ocupa un lugar prominente, sentada sobre lo que parece ser un manto o tapiz, sosteniendo al infante en su regazo. Su rostro denota una mezcla de serenidad y contemplación, mientras observa la ofrenda que se le presenta. El Niño Jesús, a su vez, extiende una mano hacia uno de los personajes masculinos, estableciendo una conexión visual directa con el espectador.
Tres figuras adultas, identificables como los Reyes Magos, se concentran en la parte frontal del cuadro. Uno de ellos, situado más cerca de María y el niño, ofrece un recipiente adornado, posiblemente un tesoro o regalo. Su gesto es formal y reverencial, indicando respeto y sumisión ante la divinidad representada. Otro rey, a su derecha, observa con atención la escena, mientras que el tercero se encuentra parcialmente visible en segundo plano, contribuyendo a la sensación de profundidad espacial.
A la izquierda del grupo central, un hombre vestido con ropas sencillas, posiblemente José, permanece en una posición más alejada, observando la adoración con cierta distancia y humildad. Su presencia refuerza el carácter humilde y terrenal del evento.
El fondo está tratado de manera difusa, con elementos arquitectónicos que sugieren una construcción rústica o un establo. Una estrella brillante se destaca en la parte superior, evocando la guía celestial que condujo a los Reyes Magos hasta el lugar de nacimiento del Niño Jesús. La oscuridad circundante acentúa la luminosidad del grupo central y contribuye a crear una atmósfera de misterio y solemnidad.
En cuanto a subtextos, se puede interpretar la escena como una representación de la universalidad de la fe y la adoración. Los Reyes Magos, provenientes de tierras lejanas, simbolizan la aceptación del Niño Jesús por parte de diferentes culturas y pueblos. La riqueza de las vestimentas y los regalos contrasta con la sencillez del entorno, sugiriendo que el verdadero valor reside en la divinidad y no en lo material. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía social, pero también un acto de humildad y sumisión ante lo sagrado. El uso de la luz como elemento simbólico refuerza la idea de la revelación divina y la esperanza que trae consigo el nacimiento del Niño Jesús.