Balthazar Nebot – Fishmonger’s stall
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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La atención inmediata se centra en la abundancia de pescado fresco sobre la superficie de trabajo. Se distinguen rayas, merluza, y otros peces, dispuestos con una disposición que busca resaltar su frescura y calidad. La presencia de mariscos, como ostras y almejas, añade complejidad a la oferta presentada. Un gato, situado en la parte inferior izquierda, observa la escena con aparente interés, introduciendo un elemento de vida cotidiana y quizás una sutil referencia a la vulnerabilidad de los alimentos ante las plagas.
Dos figuras humanas ocupan el primer plano: un vendedor y una compradora. El vendedor, vestido con un traje marrón, se dirige a la mujer con una expresión que sugiere atención y disposición para servir. La compradora, ataviada con un vistoso vestido rojo y blanco, observa la mercancía con detenimiento, su postura indicando una evaluación cuidadosa de lo que ofrece el vendedor. La interacción entre ambos personajes es silenciosa pero cargada de significado; se intuye una transacción inminente, un intercambio económico que define la relación entre productor y consumidor.
El fondo del cuadro revela un paisaje marino brumoso, con barcos a la distancia que sugieren la conexión directa con el origen de los productos expuestos. La luz tenue y difusa contribuye a crear una atmósfera realista y ligeramente melancólica.
Más allá de la representación literal de una escena comercial, esta pintura parece explorar temas relacionados con la provisión de alimentos, la vida cotidiana de las clases populares, y la relación entre el hombre y la naturaleza. La meticulosa atención al detalle en la descripción de los productos sugiere una valoración del trabajo artesanal y la importancia de la calidad en la alimentación. La presencia del gato y la atmósfera general pueden interpretarse como una reflexión sobre la fragilidad de la existencia y la inevitabilidad del ciclo vital. El cuadro, en su conjunto, invita a una contemplación pausada de las actividades más humildes que sustentan la vida humana.