Corbis – pic12642
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Aquí se observa una escena nocturna de carácter íntimo y melancólico. La composición se centra en una figura femenina que avanza con cautela por un terreno irregular, iluminado tenuemente por la luz de una luna llena prominente en el cielo. El árbol, cargado de frutos rojos, domina la parte superior del plano, sus ramas extendiéndose como brazos protectores o quizás presagios.
La mujer, vestida con un kimono ricamente decorado con motivos florales y geométricos, parece absorta en sus pensamientos. Su postura es ligeramente encorvada, sugiriendo una mezcla de timidez y preocupación. La mirada dirigida hacia adelante, pero sin mostrar determinación, transmite una sensación de incertidumbre o anhelo. Los geta (sandalias tradicionales) que calza se hunden levemente en el barro, indicando la naturaleza resbaladiza del camino que recorre.
El entorno inmediato está marcado por un muro de madera toscamente construido y varios objetos dispersos: una vasija rota sobre un charco, otros recipientes volcados. Estos elementos contribuyen a crear una atmósfera de desorden y fragilidad, posiblemente aludiendo a una pérdida o un revés reciente. La presencia del agua, tanto en el charco como en la luna reflejada, podría simbolizar emociones reprimidas o un flujo interno de sentimientos.
El texto vertical situado a la izquierda, presumiblemente un poema o inscripción, añade otra capa de significado. Aunque su contenido específico es desconocido para quien no lo traduzca, su presencia sugiere una conexión entre la imagen y una narrativa más profunda, posiblemente relacionada con el estado emocional de la mujer representada.
En general, la pintura evoca una sensación de soledad contemplativa, donde la belleza natural contrasta con un trasfondo de melancolía y vulnerabilidad. La artista ha logrado capturar un momento fugaz de introspección, invitando al espectador a reflexionar sobre las complejidades de la experiencia humana. El uso del color es sutil pero efectivo; los tonos azules y grises predominantes acentúan el ambiente nocturno, mientras que los toques de rojo en los frutos y el kimono aportan un contraste visual y simbólico.