Pieter Coecke Van Aelst – St. Jerome in his Study
Ubicación: Private Collection
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Aquí se observa una composición compleja que sitúa a un hombre de edad avanzada en el centro de un espacio arquitectónico ricamente detallado. El personaje, con barba blanca y ataviado con túnica roja y birrete negro, parece absorto en la lectura de unos documentos que reposan sobre una mesa cubierta con un tapiz carmesí. Su rostro denota una mezcla de concentración y melancolía, como si las palabras escritas le evocaran reflexiones profundas.
La disposición del espacio es notable. El hombre se encuentra dentro de lo que parece ser un estudio o biblioteca, delimitado por una estructura arquitectónica elaborada con columnas y molduras ornamentadas. A través de un arco enmarcado, se vislumbra un paisaje agreste, con montañas y vegetación exuberante, que contrasta con la atmósfera contenida del interior. En el nicho superior, una representación de Cristo crucificado preside la escena, ofreciendo un contrapunto visual y temático al estudio intelectual del hombre.
La mesa sobre la que trabaja está cargada de objetos simbólicos: un cráneo humano, un cáliz dorado, libros apilados, un tintero con pluma y otros instrumentos de escritura. La presencia del cráneo es particularmente significativa; evoca la memento mori, el recordatorio de la mortalidad humana y la fugacidad de los placeres terrenales. El cáliz, por su parte, podría aludir a la Eucaristía o a una conexión con lo divino.
La iluminación juega un papel crucial en la creación de la atmósfera. Una luz intensa ilumina al hombre y los objetos sobre la mesa, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan el dramatismo de la escena. La luz parece provenir de múltiples fuentes, algunas visibles (una lámpara de aceite) y otras no, contribuyendo a una sensación de misterio y trascendencia.
En general, la pintura transmite un mensaje sobre la contemplación, el estudio, la fe y la conciencia de la mortalidad. El hombre representa, presumiblemente, un erudito o pensador que busca la verdad en los textos sagrados, pero también se enfrenta a la inevitabilidad del final. La yuxtaposición de elementos terrenales (el estudio, los libros, el cráneo) con símbolos religiosos (la cruz, el cáliz) sugiere una reflexión sobre la relación entre lo humano y lo divino, entre el conocimiento y la fe. El paisaje visible a través del arco podría simbolizar un anhelo por algo más allá de las limitaciones del mundo material.