Pieter Coecke Van Aelst – Musicians
Ubicación: Correr City Museum, Venice (Museo Civico Correr).
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El foco inmediato recae sobre la mujer situada en lo alto, quien vierte líquido de una ánfora hacia una copa sostenida por uno de los hombres presentes. Su gesto es preciso, casi ritualístico, sugiriendo un acto de hospitalidad o incluso una ofrenda. La mirada del hombre que recibe el líquido está dirigida a ella, evidenciando una atención plena y quizás reverencial.
A su alrededor, la atmósfera se anima con la música. Una joven toca una flauta, su rostro inclinado en concentración mientras sus dedos dan forma a la melodía. Otra mujer, sentada a su derecha, rasguea un instrumento de cuerda, posiblemente una cítara o laúd, contribuyendo al ambiente festivo y relajado. Un tercer personaje, con turbante, parece escuchar atentamente, su expresión transmitiendo una mezcla de curiosidad y deleite.
La mesa está profusamente cargada: partituras musicales desparramadas, copas rebosantes de vino, frutas frescas como cerezas y uvas, y pequeños recipientes que aluden a un banquete sencillo pero generoso. La abundancia de alimentos contrasta con la austeridad del entorno, creando una tensión visual interesante.
El paisaje urbano difuso en el fondo, con sus edificios altos y su atmósfera brumosa, introduce una dimensión narrativa más amplia. Podría interpretarse como un símbolo de la civilización, o quizás como un recordatorio de la fugacidad del tiempo y la transitoriedad de los placeres terrenales. La presencia de figuras diminutas que se mueven en la distancia refuerza esta sensación de lejanía e inmensidad.
La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por tonos cálidos como el rojo, el dorado y el marrón. Estos colores contribuyen a crear una atmósfera de opulencia y sensualidad, pero también sugieren una cierta melancolía subyacente. La luz, aunque generosa, no es uniforme; se concentra en las figuras principales, dejando áreas del fondo sumidas en la penumbra, lo que acentúa el dramatismo de la escena.
En conjunto, esta pintura evoca un momento de intimidad y celebración, pero también plantea interrogantes sobre la naturaleza humana, la fugacidad del tiempo y la relación entre el individuo y su entorno. La combinación de elementos realistas y simbólicos invita a una reflexión más profunda sobre los valores que subyacen en la experiencia humana.