Jose Mateu San Hilario Royo – La Modelo
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El vestuario es particularmente llamativo: un traje con reminiscencias flamencas, aunque despojado de su rigidez habitual. La tela se arruga y cae en pliegues exuberantes, pintados con una pincelada suelta y vibrante que enfatiza su textura y movimiento. La ausencia de un sujetador es notable; la desnudez del torso contrasta con la opulencia del traje, sugiriendo una exposición deliberada, quizás una exploración de la feminidad despojada de artificios.
El rostro de la mujer está sombreado, sus ojos mirando hacia abajo, lo que dificulta discernir su expresión precisa. Esta ambigüedad contribuye a un aura de misterio y melancolía. No se trata de una mirada directa o desafiante; más bien, parece una introspección, una contemplación silenciosa.
En el primer plano, sobre la base del soporte, se aprecia un ramo de flores marchitas. Este detalle introduce una nota de decadencia y transitoriedad que contrasta con la vitalidad aparente de la figura. Las flores, en su estado de desvanecimiento, podrían simbolizar la fugacidad de la belleza o el final de un ciclo.
La paleta cromática es rica y cálida, dominada por tonos ocres, dorados y rojos, aunque atenuados por una atmósfera general de penumbra. La luz parece provenir de una fuente difusa e indefinida, creando reflejos sutiles en la tela y en el rostro de la mujer. Esta iluminación contribuye a la sensación de irrealidad y ensueño que impregna la obra.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la representación femenina, la belleza efímera y la vulnerabilidad inherente a la condición humana. La artista parece interesada en explorar no solo la apariencia física de su modelo, sino también sus emociones internas y su relación con el mundo que la rodea. La combinación de elementos tradicionales (el traje flamenco) con una estética más contemporánea (la desnudez, la pincelada expresiva) sugiere una reevaluación de los roles de género y las convenciones artísticas. La obra invita a la contemplación silenciosa, dejando al espectador la tarea de completar el significado implícito en sus detalles cuidadosamente seleccionados.