Jeanna Bauck – Bertha Wegmann målar porträtt
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La artista, vestida con un atuendo sobrio y oscuro, presenta una postura concentrada, casi tensa, mientras aplica pinceladas sobre el lienzo. La disposición de su cuerpo sugiere una dedicación total a la tarea que realiza, una inmersión completa en el proceso creativo. El caballete se erige como un eje central, delimitando el espacio del trabajo y enfatizando la importancia de la representación artística.
El modelo, por su parte, exhibe una actitud más relajada, aunque con cierta formalidad impuesta por la situación. Su rostro, parcialmente iluminado, denota una expresión serena, quizás incluso melancólica. La luz que lo baña contrasta con las sombras profundas que dominan el resto del taller, creando un efecto de halo alrededor de su figura y otorgándole una importancia especial dentro de la escena.
El entorno es igualmente revelador. El taller está repleto de objetos relacionados con el arte: esculturas en yeso, pinceles, paletas, jarrones con flores silvestres que aportan un toque de vitalidad a la atmósfera general. La presencia de estos elementos subraya la naturaleza del espacio como lugar de creación y experimentación artística.
Más allá de la representación literal de una sesión de retratos, la pintura parece explorar temas más profundos relacionados con el oficio artístico, la relación entre el artista y su modelo, y la búsqueda de la verdad a través de la imagen. La disposición de las figuras, la iluminación cuidadosamente estudiada y los detalles del entorno contribuyen a crear una atmósfera de intimidad y reflexión. Se intuye un diálogo silencioso entre ambos personajes, una conexión que trasciende lo meramente físico y se adentra en el terreno de la comprensión mutua y la colaboración creativa. La obra invita a considerar no solo el resultado final –el retrato– sino también el proceso mismo de su creación, con sus tensiones, desafíos y recompensas inherentes.