Louis de Silvestre – Portrait of Maria Josepha, Queen of Poland, standing three-quarter length
Ubicación: Private Collection
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La mujer viste un vestido suntuoso, elaborado en tejidos ricos y adornados con intrincados detalles florales dorados sobre un fondo crema. La opulencia del atuendo se acentúa por la presencia de una capa o faldín de color rojo intenso que cae dramáticamente desde su hombro, creando una línea diagonal que guía la mirada hacia el interior de la composición. Un cuello de piel oscura rodea su cuello, añadiendo un toque de lujo y sofisticación. En su pecho se distingue una insignia u orden conmemorativa, símbolo inequívoco de su rango y posición social.
El rostro de la retratada es sereno y expresivo. Sus ojos, dirigidos al frente, denotan inteligencia y cierta melancolía. La piel es pálida, un rasgo que tradicionalmente se asocia a la nobleza en este tipo de representaciones. El cabello, peinado con elaborados rizos y adornado con joyas discretas, refuerza su estatus elevado.
El fondo es oscuro y teatral, delimitado por cortinas pesadas de color burdeos que sugieren un ambiente palaciego o ceremonial. A la derecha, se vislumbra una columna decorada con esculturas, posiblemente alusivas a virtudes o símbolos asociados a su reinado. La iluminación es clara y uniforme, enfocándose en la figura principal y resaltando los detalles de su vestimenta y rostro.
Subtextualmente, esta pintura parece buscar proyectar una imagen de poder, virtud y elegancia. El uso de colores ricos, tejidos lujosos y elementos decorativos simbólicos contribuyen a crear un aura de majestad y autoridad. La pose relajada pero controlada sugiere una figura que es consciente de su posición y capaz de ejercerla con gracia y dignidad. La mirada ligeramente melancólica podría interpretarse como una alusión a las responsabilidades inherentes a su cargo, o quizás, a una reflexión sobre el peso del poder. En general, la obra se presenta como un retrato oficial diseñado para consolidar y perpetuar la imagen pública de la retratada.