Henri Leopold Levy – Joash Saved from the Massacre of the Royal Family
Ubicación: Museum of Fine Arts (Musée des Beaux-Arts), Arras.
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Al primer vistazo, el ojo es atraído hacia el centro del plano donde una mujer, vestida con ropajes ricos y dramáticos –una túnica blanca contrastada con un manto oscuro– sostiene a un niño pequeño contra su pecho. Su expresión denota una mezcla de temor y determinación; sus ojos fijos en un punto fuera del marco, como si anticipara una amenaza inminente o buscara ayuda. El niño, aparentemente ajeno al caos que lo rodea, se aferra a la mujer, buscando consuelo.
La composición está construida sobre un fuerte contraste entre la luz y la sombra. La iluminación focalizada en la figura femenina y el niño acentúa su importancia dentro de la narrativa, mientras que las áreas circundantes quedan sumidas en una penumbra que intensifica la sensación de peligro y confusión.
En la parte inferior del cuadro, se extienden cuerpos inertes sobre el suelo, marcados por la sangre y los signos de la violencia. La disposición de estos cuerpos –algunos cubiertos, otros expuestos– contribuye a la atmósfera general de tragedia y pérdida. La presencia de armas esporádicamente dispersas refuerza la idea de una lucha brutal.
En segundo plano, se vislumbra una multitud de figuras en movimiento, algunas empuñando armas, otras con expresiones de pánico o furia. Esta multitud crea una sensación de dinamismo y caos, sugiriendo que el evento aún está en curso o que sus consecuencias son inmediatas y generalizadas. La arquitectura monumental detrás de la escena –columnas corintias, escaleras monumentales– subraya la importancia del lugar donde se desarrolla esta tragedia; un espacio de poder ahora profanado por la violencia.
Más allá de la representación literal de una masacre, el cuadro parece explorar temas más profundos como la protección maternal, la inocencia amenazada y la fragilidad del poder. La mujer que sostiene al niño puede interpretarse como una figura simbólica de esperanza o resistencia en medio de la devastación. El contraste entre la vulnerabilidad del niño y la fuerza aparente de la mujer sugiere una lucha por la supervivencia y la preservación de un futuro incierto. La escena, con su dramatismo exacerbado y su paleta cromática intensa, evoca una sensación de horror y conmoción que trasciende la mera representación de un evento histórico.