Henri Leopold Levy – Herod’s Wife
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, una segunda mujer, ataviada con una túnica blanca translúcida, presenta a los presentes un objeto macabro: una cabeza humana decapitada, sostenida sobre una bandeja. La luz incide directamente sobre este elemento central, enfatizando su brutalidad y el carácter ritual de la presentación. La expresión de esta mujer es serena, casi indiferente, lo que sugiere una aceptación resignada o incluso un cierto placer perverso en la situación.
Un hombre anciano, con barba larga y desordenada, se encuentra tendido sobre un lecho o diván, aparentemente afectado por el evento. Su postura denota debilidad y vulnerabilidad, contrastando con la fuerza implícita de las mujeres que lo rodean. En la parte inferior izquierda del cuadro, una figura masculina desnuda, posiblemente un sirviente o esclavo, se encuentra postrada en el suelo, rodeada de flores dispersas, creando un contraste visual entre la violencia y la fragilidad de la vida.
La paleta cromática es rica y contrastante, con predominio de tonos cálidos como el rojo, el dorado y el marrón, que contribuyen a crear una atmósfera de opulencia decadente y tensión emocional. La pincelada es suelta y expresiva, lo que acentúa la sensación de movimiento y dramatismo.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, venganza, fatalidad y la naturaleza corrupta del deseo humano. La presentación de la cabeza sugiere una ejecución pública o un sacrificio ritual, posiblemente como acto de venganza o para apaciguar a alguna divinidad. La indiferencia de la mujer que presenta el objeto macabro podría interpretarse como una manifestación de crueldad o como una forma de control sobre los demás personajes. La figura del hombre anciano, debilitado y prostrado, simboliza la pérdida de poder y la inevitabilidad del destino. En conjunto, la pintura evoca un mundo de intrigas palaciegas, pasiones desenfrenadas y consecuencias trágicas.