Claude Lefebvre – Portrait of Marie de Rabutin-Chantal Madame de Sevigne (1626-1696)
Ubicación: Carnavalet Museum (Musée Carnavalet), Paris.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La iluminación es clara y focalizada sobre su rostro y parte superior del torso, dejando el fondo sumido en una penumbra que acentúa la luminosidad de la dama. Esta técnica resalta sus rasgos: un rostro ovalado con pómulos marcados, labios carnosos ligeramente entreabiertos, y unos ojos expresivos que sugieren inteligencia y vivacidad. El cabello, abundante y ondulado, está recogido parcialmente en un peinado elaborado, adornado con lo que parecen ser joyas o elementos decorativos.
La vestimenta es rica y detallada. Se distingue una blusa de tejidos suaves y luminosos, posiblemente seda o satén, cuyo escote deja entrever parte del cuello y el pecho. Un chaleco o corpiño oscuro, atado al cuello con un lazo adornado con perlas, contrasta con la claridad de la blusa, aportando equilibrio visual a la composición. La mano derecha se extiende hacia fuera del plano, como si ofreciera algo o señalara una dirección; este gesto es ambiguo y podría interpretarse como una invitación a la conversación, un deseo de compartir información, o incluso una sutil manifestación de poder.
El uso del color es deliberado: los tonos cálidos en el rostro y la blusa contrastan con los fríos del fondo y el chaleco oscuro. Esta paleta cromática contribuye a crear una atmósfera de elegancia y sofisticación. La pincelada, aunque precisa en los detalles del rostro y las joyas, se vuelve más suelta y difusa en el fondo, sugiriendo profundidad y creando una sensación de intimidad.
Más allá de la representación literal, el retrato transmite una impresión de inteligencia, independencia y un cierto grado de autoridad. La postura, la mirada y el gesto de la mano sugieren una personalidad compleja y multifacética. Se intuye una mujer culta, observadora y con capacidad para influir en su entorno. El conjunto del retrato evoca una época marcada por la etiqueta y las convenciones sociales, pero también por la emergencia de figuras femeninas que desafían los roles tradicionales.